martes, 19 de junio de 2012

Conflictos debido a las fronteras en América Latina después de la guerra de Independencia

Justo después de la Independencia, los recíén formados países latinoamericanos no conformaron estados nacionales propiamente dichos, ya que estaban caracterizados por la ausencia de una sólida base nacional, consecuencia de la división efectuada por los colonizadores en el subcontinente, herencia de la artificiosidad de las antiguas fronteras virreinales. El arbitrario trazado de los limites favoreció la integración de remotos conjuntos territoriales en los que quedaron englobados pueblos indígenas marginales junto a la problemática de los nuevos países. Uno de los retos fue acometer la civilización interior de sus rincones más apartados mediante la reducción de las etnias indígenas: araucanos sometidos por gobierno chileno (1851-55), los yaquis, los coras o los mayas del Yucatán, sufrieron un expolio similar, en la Amazonia y en el Llano resistían los pueblos cimarrones, entre otros.

                               Mapa de los virreinatos                   Proceso de conquista de la Independencia

Junto a ese anhelo de cohesión interna, cada uno de los estados planteó a sus vecinos reivindicaciones territoriales, produciendo interminables conflictos fronterizos. Una relación de las principales zonas limítrofes de tensión demuestra lo extendidas que estaban aquellas pugnas: Tierra de fuego (Chile y Argentina), la banda oriental del río de Plata (la futura Uruguay en litigio entre argentina y Brasil), Paraguay (vinculada al conflicto anterior), la isla de Santo Domingo- Haiti (reclamada en su totalidad por la última), México y sus pretensiones en Mesoamérica, la división de las provincias unidas de América Central y la partición de la Gran Colombia.


Ciertamente, el origen de aquellos enfrentamientos territoriales radicó en la propia morfología de la independencia. Las tesis panamericanistas, como la de Simón Bolivar, se esfumaron bajo las discrepancias fronterizas y su idea de América unida fue enterrada definitivamente en el Congreso anfictiónico de Panamá (1826). La utopía unificadora cedió a favor de una cuestionable parcelación del mapa iberoamericano, de numerosos límites imprecisos y ajena por completo a múltiples peculiaridades territoriales. Con el paso del tiempo a las tensiones del conflicto bélico se añadieron las crecientes interferencias de las potencias extranjeras, que también presionaban por adquirir territorios como las Malvinas de Argentina o el Esequibo de Venezuela. Los países pasaron por numerosos gobiernos de caudillos, dictaduras militares, sin nadie que resolviera la formación del modelo de Estado, teniendo como característica permanente estos conflictos territoriales.

De hecho, estas reclamaciones territoriales siguen existiendo actualmente, lo cual podemos ver en esta foto:


Para este tema, recomiendo este artículo que habla de las fronteras que ya estaban creadas desde los antiguos imperios hasta la fragmentación del espacio americano a partir de la guerra de la Independencia:


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